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lunes, 19 de junio de 2017

Las enseñanzas del Banco Popular

El caso del Banco Popular, me recuerda a dos viejos casos, uno nacional y otro norteamericano. El nacional es el famoso Amadeus, una empesa que fue fundada en 1987, de la que, es curioso, Wikipedia no cuenta que quebró dejando a los accionistas con títulos de una empresa que no valía nada. Yo sabía poco de su trayectoria cuando entré en la banca pero de vez en cuando entraban clientes preguntando por Amadeus porque, de tiempo en tiempo, hacían una liquidación de las acciones que no tenían valor.  Hasta que un día, sin previo aviso, reflotó la compañía y emitió títulos nuevos, calentitos, listos para ser negociados dejando a los viejos accinistas compuestos y sin novio. General Motors hizo lo mismo y ése es el caso norteamericano. Quebró y le cambió el nombre a las acciones llamándoas GM liquidation (al menos avisaron) pero cuando la empresa fue reflotada por el Gobierno para evitar la pérdida de empleos, General Motors emitió unos títulos nuevos y limpitos, listos para el mercado de nuevos accionistas dejando a los poseedores de los GM liquidations con el culo al aire.

El caso del Banco Popular nos recuerda que los Gobiernos y los organismos de regulación como la CNMV deben doblegarse ante los grandes movimientos empresariales saltándose los principios por los que están que, en teoría, se concretan en proteger al accionista.

La gran enseñanza del Banco Popular es que hay que contar con esa realidad y aprender a jugar con las reglas que no están escritas. Si el escenario inversor fuera un ajedrez, habrá que tener en cuenta que no necesariamente van de casilla en casilla todos los peones sino que depende de la casuística y el poder de influencia del peón lo que hace que algunos pones puedan saltarse cinco casillas de golpe como tampoco necesariamente van en L los caballos y que dependerán también de la cantidad de miles de millones en juego.

Por tanto ¿qué debería hacer un inversor pequeño ante este tipo de reglas verticales en un escenario del que sólo tenemos información horizontal? Pues hacer lo mismo que hacen los grandes: diversificar carteras, ni más ni menos, el viejo consejo que han dado siempre los empleados de bancos. Pero eso sí, en el arte de la diversificación está el quid de la cuestión. No se trata de comprar activos a lo loco sino de reflexionar sobre cada uno de los activos que adquirimos, de intentar proyectarse en el futuro dado el presente del activo y en elegir el porcentaje de inversión en base a sus posibles riesgos.

Y es que los pequeños inversores no tenemos defensa frente a los grandes movimientos que se hacen al margen de la normativa... pero aún así debemos ser conscientes de dónde ponemos nuestro dinero y eso se hace aprendiendo y estudiando el mercado. Sin conocimientos, invertir es una irresponsabilidad.

miércoles, 19 de octubre de 2016

¿Cuándo me puede interesar un fondo de inversión?

Un inversionista experimentado suele afirmar
con rotundidad que los fondos de inversión no sirven para nada porque tienen sus limitaciones y que es mejor invertir directamente en el mercado, en acciones. Sin embargo, esa afirmación es muy atrevida porque el fondo de inversión se adapta perfectamente a determinadas situaciones y será muy interesante para un tipo de inversores concreto. Las siguientes razones son perfectos motivos para invertir en fondos de inversión:

1. Si soy un pequeño inversor: Los fondos de inversión permiten mucha flexibilidad monetaria. Permite aportaciones mínimas desde cero o pequeñas cantidades y también admite aportaciones pequeñas, de euros. Así que un fondo de inversión es un producto perfecto para personas que no tienen medios económicos pero desean crear una disciplina de ahorro e inversión para el futuro.

2. Si no tengo conocimientos de trading ni de cómo invertir: si soy un inversor novato y no tengo conocimientos, los fondos de inversión son perfectos. Suelen estar dirigidos por personas muy experimentadas que trabajan con mucha información tanto de origen técnico como fundamental, su trabajo consiste en estar todo el día imbuido en el mercado así que un fondo de inversión resulta una alternativa perfecta cuando me faltan conocimientos.

3. Si el mercado en el que estoy interesada es inaccesible. A veces no hay manera de invertir en sectores específicos como, por ejemplo, el mercado del grafeno o el del maíz. Los fondos de inversión nos van a permitir llegar hasta mercados que de otra forma no nos podría ser interesante.

4. Si quiero ahorrar para mi jubilación pero no me interesan los productos que hay para ellos (planes de pensiones, planes de ahorro, etc). Un fondo pignorado es un excelente instrumento para este fin.

5. Si durante un tiempo me voy a mantener alejado del mercado: los inversores experimentados que manejan sus inversiones, pueden utilizar un fondo moderado para mantener su patrimonio mientras van a estar inactivos durante un tiempo.

6. Por motivos fiscales: un traspaso entre fondos de inversión no tiene peaje fiscal, así que la plusvalía de un fondo no se declara hasta el momento de reembolso. Eso permite cambiar de mercado sin necesidad de vender el producto, algo que sí ocurre con las acciones y otros productos.